Traducción jurídica

La traducción jurídica presenta una problemática propia que resulta en parte de la idiosincrasia del propio lenguaje, que está basado en fórmulas y convencionalismos y tiende al conservadurismo, como se pone de manifiesto en el hecho de que persistan ciertos rasgos morfológicos, sintácticos y léxicos arcaicos que en otros ámbitos del lenguaje están en desuso. No olvidemos que en la traducción jurídica este lenguaje desempeña una función determinada y que por ello ha de ser preciso frente a connotaciones y ambigüedades, tanto que a veces incurre en redundancias y reiteraciones. Además, existen diferencias significativas entre el Derecho de tradición anglosajona, que se basa en la jurisprudencia y el análisis de los casos individuales, y el Derecho continental de ascendencia románica-germánica, que se basa en la codificación de leyes que se aplican de manera universal.

Por eso, la traducción de textos jurídicos entraña una serie de dificultades que trascienden el ámbito de la lingüística y con frecuencia precisa de compensaciones culturales. Por ejemplo, en el Reino Unido se dan dos tipos de profesionales de la abogacía, solicitors y barristers, en función de los tribunales ante los que comparecen, mientras que en el resto de los países de habla inglesa, al igual que en todos los de habla española, no existe distinción alguna en la profesión legal. Del mismo modo, el traductor jurídico debe hacer caso omiso de los «falsos amigos» y recelar de las traducciones literales, pues un engineer no es necesariamente un ingeniero, sino que también puede ser un técnico o un perito, y las funciones que desempeña un notary no se corresponden exactamente con las de un notario. Un ejemplo significativo es el del término jurisprudence, que se refiere a la filosofía y la teoría del Derecho y que no debe confundirse con la jurisprudencia española, que se refiere a las resoluciones que dictan determinados órganos judiciales y que constituyen fuente de Derecho y se traduciría como case law. Así pues, el traductor jurídico debe procurar que el texto meta se adecúe al texto origen, sobre todo en el caso de las traducciones juradas, que desempeñan una función determinada en los procesos legales.

En Cosmovega nos enorgullecemos de la ética profesional y la solvencia de nuestros traductores jurídicos ante estos y otros conflictos que se puedan presentar durante el proceso de la traducción jurídica.

Traducción Jurídica

Traducción jurídica profesional

Nuestros traductores jurídicos poseen capacidad para reproducir con fidelidad y precisión el contenido jurídico de cualquier documento legal pudiendo así realizar traducciones jurídicas con textos fluidos, exactos y terminológicamente consistentes.

Traducimos entre otros, contratos, testamentos, poderes notariales, actas de constitución, actas judiciales, declaraciones de testigos, documentación laboral, procedimientos arbitrales, escrituras, estatutos sociales, decisiones judiciales, normativas, documentos de inmigración, contratos de compraventa, avales, pólizas de seguro, informes periciales y documentos relativos a la propiedad intelectual o industrial, etc.

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